Bajo este epígrafe dedicaremos una serie de entradas en nuestro blog acerca de diversos aspectos procesales relacionados con la tramitación de procesos judiciales acerca de títulos nobiliarios.

El artículo 249.1.1º de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que las controversias judiciales acerca de los títulos nobiliarios, en tanto que derechos honoríficos, serán ventiladas a través del procedimiento del juicio ordinario. La Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000 sigue así el mismo criterio que su predecesora de 1881, que fijaba como procedimiento el juicio de mayor cuantía, al otorgar a los títulos nobiliarios tutela procesal a través del procedimiento de cognición previsto para supuestos generales y concretos. El juicio ordinario es, junto con el juicio verbal, un proceso declarativo, tal como señala el artículo 248.2.1º de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Vamos a detenernos en las cuestiones más relevantes de este proceso declarativo, en cuanto tengan que ver con los títulos nobiliarios.

Competencia objetiva.- se atribuye a los Juzgados de Primera instancia, de acuerdo con los artículos 85 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y 45 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Competencia territorial. Sumisión.– la competencia jurisdiccional territorial corresponde a la del fuero general de las personas físicas del artículo 50 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, es decir, al Juzgado de Primera Instancia del domicilio del demandado, al no haber disposición expresa en contrario.

Respecto de la posibilidad de excepciones a este fuero general por medio de la sumisión, hemos de distinguir entre si dicha sumisión es expresa o tácita. La posibilidad de sumisión expresa es virtualmente imposible debido al estrechísimo margen que las normas del Derecho nobiliario conceden a la autonomía de la voluntad. La sumisión tácita, en cambio, puede llegar a tener lugar al no caer los títulos nobiliarios dentro de las reglas imperativas de competencia territorial del artículo 52 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, ni encontrarse dentro del ámbito procedimental del juicio verbal (artículo 54 de la Ley de Enjuiciamiento Civil). La actitud procesal de las partes devendrá en sumisión tácita si se cumple lo establecido para el demandante y el demandado en el artículo 56 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Así, se entenderá que el actor se encuentra tácitamente sometido si acude a los tribunales de una determinada circunscripción interponiendo la demanda que deba presentarse ante el tribunal competente para conocer de la misma. Por parte del demandado, se entenderá que existe sumisión tácita si, después de presentada la demanda contra él dirigida, realiza cualquier actitud procesal que no sea la proposición en forma de la declinatoria de los artículos 63 a 65 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Cuantía.– los procesos civiles en materia de dignidades nobiliarias carecen siempre de cuantía, por lo que nunca puede acudirse a este criterio para la determinación del tipo de procedimiento. En todo caso, el de la cuantía es un criterio subsidiario al de la materia, según señala el artículo 248.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, y nunca podrá ser tomado como referencia, pues el artículo 248.1.1º de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que las demandas relativas a títulos nobiliarios se decidirán en el juicio ordinario.

Nuestro despacho se encuentra especializado en la tramitación de títulos nobiliarios.

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